Tecnologías compactas de alto rendimiento comercializables para la reducción de compuestos orgánicos volátiles y olores en las plantas de tratamiento de residuos de la UE, lo que disminuye las emisiones de CO2 y el consumo de energía
El rápido crecimiento de la población mundial, el aumento del nivel de vida y los enormes avances tecnológicos observados en los últimos años han dado lugar a un aumento constante de la cantidad y variedad de residuos sólidos urbanos (RSU). En la UE, en 2020 se generaron 225 millones de toneladas de RSU (505 kg/año de residuos urbanos per cápita), de las cuales 52 millones de toneladas (casi una cuarta parte) fueron depositadas en vertederos.
El vertido en vertederos se ha consolidado desde hace tiempo como una opción de tratamiento habitual. Sin embargo, la aplicación de la normativa de la UE (es decir, la Directiva 31/1999 y la Directiva 62/1994) ha dado lugar a una disminución de la tasa de vertido en la UE del 61 % en 1995 al 23 % en 2020, y al correspondiente aumento del número de plantas de tratamiento mecánico-biológico (TMB) para la gestión de los RSU. Las plantas de TMB suelen combinar una instalación de clasificación con algún tipo de tratamiento biológico. En 2017 había 570 plantas de TMB en funcionamiento en la UE. Se prevé que esta cifra aumente en 120 nuevas instalaciones para 2025.
Las plantas de MBT generan una amplia gama de emisiones. En concreto, se prevé que para 2025 se liberarán 3 900 000 toneladas anuales de compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM). La legislación de la UE, como la Directiva sobre la calidad del aire ambiente (2008/50/CE) y la Directiva sobre emisiones industriales (2010/75/UE), junto con normativas sectoriales específicas (por ejemplo, la gestión de residuos), establecen límites a las emisiones permitidas de COV. Además de los NMVOC, las plantas de TMB también emiten dióxido de carbono (CO2).
Las tecnologías actuales de tratamiento de COV en las plantas de TMB (oxidantes térmicos y biofiltros) son caras y tienen un alto consumo de energía y una elevada huella de carbono. Por lo tanto, es fundamental reducir las emisiones de COV y CO2 de la TMB para alcanzar el objetivo de la UE de reducir las emisiones de CO2 en un 55 % para 2030 y lograr la neutralidad climática (emisiones netas cero) para 2050.
El proyecto LIFE ABATE tiene como objetivo demostrar una solución medioambiental, económica y socialmente sostenible para el tratamiento de las emisiones de gases derivadas de la gestión de residuos sólidos de las plantas de TMB. El proyecto pretende reducir significativamente las emisiones de COV, minimizar las emisiones de olores, reducir los requisitos energéticos y los costes de funcionamiento de la TMB, al tiempo que se valoriza el CO2 producido.
Los resultados esperados del proyecto son un aumento en la eficiencia de eliminación de COV de las alternativas biológicas convencionales, desde un valor inicial del 30-70 % para los COV hidrófobos hasta un 90-95 % (promedio del 92,6 %). Asimismo, se espera una disminución del 90 % en el consumo de gas natural y de energía térmica, mismo porcentaje en el que se espera que bajen las emisiones de CO2 en el RTO al año.
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| ÁREA | INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN | INVESTIGADOR PRINCIPAL | |
|---|---|---|---|
| Ingeniería Química | Instituto de Procesos Sostenibles (ISP) | Raquel Lebrero Fernández |
FINANCIADOR LIFE 2022
ORGANO GESTOR Universidad de Valladolid
PRESUPUESTO 403.359,61 €
FECHA FIN 15/10/2027
REFERENCIA LIFE22-ENV-ES-LIFE ABATE - 101113838